Pienso tontunadas, luego soy más feliz.
Un saludo,
Servidor.
Pero con ellas literalmente, usarlas como pelota. Es que hay personas que no sabes dónde acaba su tripa y empieza su culo debido a que la grasa se ha apoderado de ellas. Son un balón de playa con cabeza, brazos y piernas. Que sé que está mal reírse de estos temas, pero es que hay personas muuuuy rendondas. Y que conste que no estoy queriendo hacer humor con la gordura, sino con la gran simetría que llegan a alcanzar algunas de estas personas con un diámetro perfecto y constante durante toda su zona central. Hay veces que pienso que eso lo trabajan, hacen ejercicios giratorios para que les quede exactamente como quieren, así que: enhorabuena.
Pero realmente no es un problema, porque nosotros también nos ponemos morenos, solo que en tonalidades diferentes. No nos ponemos negros, ni marrones, ni naranjas, quizás ligeramente un poco doraditos, pero lo más habitual es que nos pongamos de un color blanco roto. ¿Que qué es el blanco roto? Es ese tono de blanco, que obviamente sigue siendo blanco, pero que ya nos permite diferenciar la mano del folio cuando queremos dibujar nuestra huella. Por si fuera poco, también tenemos una táctica para ponernos marrones, pero se nos hace corto el verano para que se cumpla por completo. Se trata de reproducir nuestras pecas a un ritmo mucho superior al habitual, pero para cuando estamos consiguiendo que se vayan uniendo se acaba el verano, nos tenemos que volver a tapar y se corta el proceso.
Pero no de todos, sino de aquellos que tenían palomares. No os dejéis engañar por aquellos que os digan que la carne de pichón era muy rica. Si a esos sitios se les llamaba palomares es porque estaban llenos de palomas, si no se hubieran llamado pichonares. ¿Obvio no? Pues eso, que una vez que los palomares dejaron de estar de moda muchos de ellos se destruyeron directamente y los que quedaron en pie fueron desalojados. Esto convirtió a las palomas en aves sin hogar, obligadas a vagar por nuestras calles y a reproducirse en ellas, de ahí que cada vez nos parezca que hay más.
Es un utensilio inútil, o sea, es un inutensilio. Y lo digo tras haber hecho un gran estudio de campo: soy hermano pequeño y siempre me tocaba jugar con el rastrillo mientras mi hermano jugaba con la pala, por algo sería. Un rastrillo es un objeto cuya función en la playa aún está por descubrir. Coge menos arena que la pala y ponerte a hacer cuatro líneas en la tierra no tiene mucho sentido cuando con la mano puedes hacer de una a cuatro. Pero bueno, veo a los niños usándolos felices así que me imagino que no será tan malo.