Pienso tontunadas, luego soy más feliz.
Un saludo,
Servidor.
Aunque parezcan seres inertes, sin sentimientos ni movimientos, los objetos pueden jugar solos, sin necesidad de que interactuemos con ellos. Este es el caso de las puertas, que tienen su propia versión del juego 'Marco-Polo'.
Y es que huesos es una palabra amable, que tenemos todos en nuestro cuerpo, pero la palabra espinas se relaciona con lo que pincha de las rosas, provocando una reacción reacia hacia el pescado. Hace parecer que las espinas te van a hacer daño, por lo que la mente infantil rechaza comer pescado ante la posibilidad existente de recibir cualquier tipo de mal. Los niños no quieren sufrir, porque no son tontos, por lo que el simple hecho de llamar espinas a los huesos del pescado hace que se encienda en ellos la señal de peligro.